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Siete Lunas Residencia

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Av. Córdoba 1454, C1055AAR C1055AAE, Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
7.6 (52 reseñas)

Siete Lunas Residencia se presenta como una opción para el cuidado de adultos mayores en la Ciudad de Buenos Aires, operando desde su dirección en la Avenida Córdoba 1454 y, según su propia comunicación, también en una sede más reciente y de alto perfil en el Palacio Piccaluga. Esta dualidad de sedes podría ser clave para entender el panorama extremadamente polarizado que pintan las experiencias de las familias, que van desde el agradecimiento profundo hasta acusaciones muy graves.

La imagen que proyecta la institución es la de un servicio de primer nivel. Su oferta oficial incluye un equipo multidisciplinario de profesionales que abarca médicos, psicólogos, kinesiólogos, nutricionistas y terapistas ocupacionales, prometiendo una atención integral. Entre los servicios destacados se encuentran el monitoreo por cámaras web en áreas comunes para seguimiento familiar, un servicio de transporte en minivan adaptada (aclarado en su web como arancelado), y una propuesta de actividades que busca mejorar la calidad de vida en la tercera edad, con talleres de arteterapia, musicoterapia y conciertos en vivo. Esta visión de "hotelería cinco estrellas" es la que atrae a muchas familias que buscan lo mejor para sus seres queridos.

Experiencias que respaldan la promesa de excelencia

Varias familias han dejado constancia de experiencias sumamente positivas que se alinean con esta promesa. Un testimonio recurrente es la calidez y el profesionalismo del personal. Hay relatos de enfermeras descritas como "amorosas y súper dedicadas" y un equipo en general que brinda un trato humano y cercano. Un caso particular menciona a una residente que, tras cuatro años en la institución y con sus capacidades mentales disminuidas, expresa a diario su felicidad, destacando como actividad favorita una clase de música diaria con un pianista. Otros comentarios elogian la calidad de la comida, calificándola de "exquisita y personalizada", y describen las instalaciones como "impecables" y muy buenas, lo que refuerza la idea de un geriátrico de alta gama donde los residentes están bien atendidos y contentos.

Acusaciones serias y puntos críticos a considerar

En el extremo opuesto, emergen críticas contundentes que dibujan una realidad completamente diferente y preocupante. Una de las quejas más graves apunta a la higiene del lugar, con descripciones de "olor a orina" y un estado general de suciedad. Esta es una bandera roja fundamental para cualquier familia en la búsqueda de un hogar para ancianos. A esto se suma una acusación de posible publicidad engañosa; una usuaria afirma que "las fotos son de otra residencia", una declaración que cobra sentido al conocer la existencia de la sede del Palacio Piccaluga, sugiriendo que el material promocional podría no reflejar las condiciones de todas las instalaciones.

Las críticas se extienden a la calidad del servicio y la atención médica. Una familia relata una experiencia de terror, afirmando que el servicio decayó drásticamente una vez efectuado el elevado pago mensual. Denuncian que la minivan de traslados ofrecida era una "mentira" en su caso y que a su padre le fue recetado Clonazepam sin consultar previamente a la familia, un hecho gravísimo que pone en duda los protocolos médicos y la seguridad del paciente. La descripción de una habitación "de terror" contrasta directamente con la imagen de lujo que se promueve.

¿Cómo tomar una decisión informada?

La existencia de opiniones tan diametralmente opuestas hace que la evaluación de Siete Lunas Residencia requiera una diligencia excepcional. No es posible quedarse únicamente con la información online. Para cualquier familia que considere esta residencia para adultos mayores, una visita personal y exhaustiva no es solo una recomendación, es una necesidad imperativa.

Es crucial verificar cuál de las sedes es la que se está contratando y visitarla sin excepción. Durante la visita, se debe prestar atención a los detalles que mencionan las críticas negativas: la limpieza general, la existencia de olores y el estado real de las habitaciones que se ofrecen. Es fundamental plantear preguntas directas y específicas al personal administrativo sobre los protocolos de medicación, la política de comunicación con la familia, los servicios de traslados y sus costos, y qué incluye exactamente la cuota mensual para evitar sorpresas. Si se presenta la oportunidad, conversar con residentes actuales y sus familiares puede ofrecer la perspectiva más honesta y valiosa sobre el día a día en la institución. En definitiva, la elección de un centro de atención a la tercera edad como este depende de constatar si la realidad se corresponde con las promesas de excelencia o con las alarmantes críticas de algunos usuarios.

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