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Residencia Sanaire

Residencia Sanaire

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Av. Carlos Tejedor 635, B7604 Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina
6.6 (89 reseñas)

Ubicada en la Avenida Carlos Tejedor 635, la Residencia Sanaire se presenta como una opción de cuidado de ancianos con servicio ininterrumpido las 24 horas en Mar del Plata. Sin embargo, un análisis de las experiencias compartidas por familiares de residentes revela un panorama profundamente dividido, con opiniones que van desde el agradecimiento más sincero hasta denuncias de graves deficiencias en el servicio y el trato.

Esta polarización se refleja en su calificación general, que agrupa testimonios muy dispares y que obliga a cualquier familia interesada a realizar una evaluación exhaustiva antes de tomar una decisión. La elección de una residencia para la tercera edad es un paso crucial, y en el caso de Sanaire, la información disponible sugiere un escenario con importantes puntos a favor y en contra.

Una cara de la moneda: Atención cálida y contención familiar

Entre las valoraciones positivas, destaca la experiencia de una familia que describe el trato recibido por su madre con palabras de profundo agradecimiento. Se resalta el "amor" y la "contención" por parte de todo el equipo, no solo hacia la residente sino también hacia los hijos en los momentos más difíciles. Este tipo de testimonio sugiere que, para algunos, Sanaire ha logrado crear un ambiente de cuidado empático y detallista, cumpliendo con la promesa de ser un verdadero hogar de ancianos. La capacidad de un centro para brindar apoyo emocional a la familia es un factor diferencial que muchos valoran enormemente.

La otra cara: Graves acusaciones sobre personal e infraestructura

En el extremo opuesto, emergen críticas recurrentes y severas que apuntan a problemas estructurales y de gestión. Varios comentarios negativos coinciden en señalar una alta rotación de personal, describiendo un flujo constante de "caras nuevas" cada semana. Esta inestabilidad es un foco rojo importante en los servicios geriátricos, ya que impide la construcción de vínculos de confianza entre cuidadores y adultos mayores, y puede ser indicativo de malas condiciones laborales o de una gestión deficiente.

A esta preocupación se suman denuncias aún más alarmantes:

  • Infraestructura inadecuada: Una de las quejas más graves y repetidas es la existencia de un único baño para casi 30 residentes. Esta situación compromete directamente la dignidad, higiene y calidad de vida en geriátricos, con testimonios que afirman que se obliga a los residentes a hacerse sus necesidades encima debido a esta limitación.
  • Falta de profesionalismo y presunto maltrato: Se mencionan acusaciones sobre la administración de medicación sin la debida autorización familiar y un trato poco profesional hacia los residentes. Un ex familiar señala que la encargada del lugar era anteriormente la cocinera, lo que siembra dudas sobre la capacitación del personal directivo para la atención a la tercera edad.
  • Alimentación escasa: Otro punto de crítica es la cantidad de comida proporcionada, calificada como insuficiente por algunos usuarios.

Un incidente que genera desconfianza

Más allá de las condiciones internas, varias reseñas hacen referencia a un incidente que, al parecer, tuvo repercusión pública. Se trata de la supuesta negativa del geriátrico a readmitir a una residente de 95 años después de que esta regresara de una internación hospitalaria. Este tipo de situaciones genera una enorme incertidumbre y preocupación en las familias, que necesitan tener la seguridad de que la institución se hará cargo de sus seres queridos incluso cuando su estado de salud se complique. La falta de una política clara y compasiva de reingreso es una bandera de alerta significativa.

Una decisión que requiere investigación personal

Residencia Sanaire se muestra como una institución de extremos. Por un lado, existe la posibilidad de encontrar un equipo humano capaz de ofrecer un cuidado afectuoso y contenedor. Por otro, las numerosas y graves acusaciones sobre la inestabilidad del personal, las deficiencias críticas de infraestructura y las prácticas poco profesionales obligan a la máxima cautela. Para las familias que consideren esta residencia para mayores, es imperativo no basar su decisión únicamente en la información online. Se recomienda encarecidamente realizar visitas presenciales, preferiblemente sin previo aviso, para observar el funcionamiento diario. Es crucial hablar directamente con el personal, preguntar sobre la rotación de empleados, las políticas de medicación y, fundamentalmente, verificar la situación de los baños y las condiciones generales de higiene. La elección de un lugar para el cuidado de ancianos es demasiado importante como para dejarla al azar, y en este caso, la diligencia debida es más necesaria que nunca.

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