Residencia La Morada
AtrásAl considerar una opción para el cuidado de adultos mayores, la Residencia La Morada, situada en la calle Bernardo Vazquez Maceda 345 en Córdoba, se presenta como una alternativa con una reputación marcadamente dividida. La información disponible y los testimonios de las familias pintan dos realidades completamente opuestas, lo que exige un análisis cuidadoso por parte de quienes buscan un entorno seguro y de confianza para sus seres queridos.
Una Promesa de Cuidado y Bienestar
Desde una perspectiva positiva, la residencia es descrita por algunos como un lugar ejemplar. Familias como la de Carol Figue, cuya madre residió allí durante varios años, destacan el "excelente trato" y subrayan "la paciencia y el cariño hasta el último momento". Este tipo de testimonio sugiere que, para algunos residentes, La Morada ha sido un verdadero hogar, capaz de proporcionar un acompañamiento humano y afectuoso a largo plazo. Del mismo modo, la opinión de Diego Chavero refuerza esta visión, calificando el trato de "muy bueno" y el desempeño del personal como positivo. Destaca además aspectos clave en cualquier geriátrico: la presencia de equipo profesional constante, incluyendo médico y enfermeras, una alimentación de calidad y un alto nivel de limpieza en las instalaciones y habitaciones.
Estos comentarios positivos apuntan a una institución que, en su mejor versión, cumple con los estándares esperados para un hogar de ancianos, ofreciendo no solo la asistencia básica, sino también un entorno cálido y profesional. La disponibilidad 24 horas y la entrada accesible para sillas de ruedas son características logísticas que complementan esta imagen de un centro preparado para atender las necesidades de la tercera edad.
Graves Denuncias y Experiencias Negativas
Sin embargo, en el otro extremo del espectro, emergen relatos profundamente preocupantes que contrastan de manera alarmante con la visión positiva. Las experiencias compartidas por otras familias encienden serias alarmas sobre la seguridad en geriátricos y la calidad de la atención en La Morada. El testimonio de Mirta Moreyra es particularmente detallado y grave. Relata que su madre, de 92 años, ingresó al establecimiento caminando con la ayuda de un andador y sin necesitar pañales, pero egresó dos meses y medio después en silla de ruedas, con una fractura de tobillo y usando pañales. Lo más inquietante de su relato es la aparente falta de respuestas por parte del personal ante las lesiones de la residente. La familia alega que nadie en la institución supo explicar cómo se produjo una caída ni la posterior hinchazón y hematoma en el tobillo. Según su versión, los reclamos de explicaciones culminaron con la dueña, identificada como Daniela Ovando, exigiéndole que retirara a su madre del lugar.
Esta denuncia no es un caso aislado. La experiencia narrada por Clydes Silva es aún más trágica, vinculando directamente el fallecimiento de su madre con la atención recibida en la residencia. Sus acusaciones son de una enorme gravedad, mencionando una incorrecta administración de la medicación, deficiencias en el cuidado higiénico básico como pañales mal colocados y la pérdida de la dentadura de su madre. Además, afirma haber recibido información falsa sobre el estado de salud de su familiar con respecto al Covid, lo que retrasó una internación que, según ella, ya era crítica. Este tipo de testimonios plantea serias dudas sobre la atención médica en geriátricos y los protocolos de seguimiento de la salud de los residentes.
¿Qué Deben Considerar las Familias?
La existencia de opiniones tan diametralmente opuestas hace que la evaluación de Residencia La Morada sea compleja. No se trata de quejas menores, sino de la diferencia entre una atención calificada como excelente y denuncias de negligencia en residencias de ancianos con consecuencias devastadoras. Para una familia en la búsqueda de un geriátrico en Córdoba, esta información debe ser un punto de partida para una investigación exhaustiva.
Es fundamental que los potenciales clientes realicen visitas presenciales, preferiblemente sin previo aviso y en diferentes horarios, para observar la dinámica real del lugar, la interacción del personal con los residentes y las condiciones generales de las instalaciones. Se recomienda solicitar hablar directamente con la dirección, incluyendo a la Sra. Daniela Ovando, para plantear preguntas específicas inspiradas en las preocupaciones expresadas en las reseñas:
- ¿Cuál es el protocolo detallado en caso de caídas o lesiones de un residente?
- ¿Cómo se realiza el registro y la administración de medicamentos para garantizar que sea correcto?
- ¿Cuál es la proporción de cuidadores por residente durante los diferentes turnos?
- ¿Qué formación específica tiene el personal a cargo del cuidado de ancianos?
Residencia La Morada se presenta como una institución de dos caras. Por un lado, ha logrado la satisfacción y gratitud de algunas familias que encontraron allí un cuidado afectuoso y profesional. Por otro, enfrenta acusaciones extremadamente serias que sugieren fallas graves en la atención y seguridad de sus residentes. La decisión de confiar un ser querido a este centro no debe tomarse a la ligera y requiere una diligencia debida rigurosa por parte de la familia para discernir cuál de estas dos realidades prevalece en la actualidad.