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Residencia Internacional

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Fraternidad 1751, B1655 Villa José León Suárez, Provincia de Buenos Aires, Argentina
6 (72 reseñas)

Al momento de elegir una residencia para mayores, las familias se enfrentan a un mar de dudas y a la difícil tarea de confiar el bienestar de sus seres queridos a terceros. En Villa José León Suárez, la Residencia Internacional se presenta como una opción que, a primera vista, promete un cuidado integral y profesional. Sin embargo, un análisis detallado de las experiencias de quienes han utilizado sus servicios revela un panorama de profundos contrastes, donde conviven la gratitud más sincera con denuncias de una gravedad considerable.

La Promesa de un Cuidado Especializado

En su presentación oficial, la Residencia Internacional se describe como una institución dedicada al cuidado de ancianos con un enfoque en diversas patologías, desde cardiovasculares y neurológicas hasta problemas nutricionales. Su sitio web y material promocional proyectan una imagen de profesionalismo y calidez, destacando la disponibilidad de atención médica y de enfermería las 24 horas del día, un equipo de especialistas que incluye cardiólogo, psiquiatra y nutricionista, y servicios complementarios como kinesiología y terapia ocupacional. Las instalaciones, según se muestran, cuentan con habitaciones con baño privado, salas de estar y un amplio jardín, todo pensado para mejorar la calidad de vida en la vejez de sus residentes. Esta propuesta genera una expectativa de alta calidad en la asistencia geriátrica.

Una Experiencia de Gratitud y Larga Data

En medio de un mar de críticas, emerge un testimonio singularmente positivo que ofrece una perspectiva completamente diferente. Un familiar, cuya madre ha residido en el geriátrico durante 24 años, expresa una profunda gratitud. Relata que el personal "le salvó la vida varias veces" y que superó la pandemia gracias a los cuidados recibidos. Para esta familia, el equipo de la residencia no son solo cuidadores, sino que se han convertido en "familia". Este tipo de relación a largo plazo sugiere que, al menos para algunos, la institución ha sido capaz de proporcionar un entorno seguro y un cuidado constante y afectuoso a lo largo de décadas. Es un punto a considerar, ya que habla de una capacidad de sostenimiento en el tiempo que no todos los centros logran.

Las Voces de Alarma: Un Cúmulo de Denuncias

Lamentablemente, esta visión positiva se ve eclipsada por una abrumadora cantidad de reseñas negativas muy detalladas y recientes, que pintan una realidad diametralmente opuesta. Estas opiniones, provenientes de distintas familias en diferentes momentos, coinciden en puntos críticos que generan una seria preocupación sobre la salud en la tercera edad y el trato humano dentro del establecimiento.

Higiene y Cuidados Básicos en Entredicho

Uno de los temas más recurrentes y alarmantes es la supuesta falta de higiene y la negligencia en los cuidados más fundamentales. Varios testimonios denuncian que los residentes no eran bañados con la frecuencia necesaria; una familia incluso encontró a su abuela sin ropa interior. Se menciona el uso de los mismos utensilios de higiene, como esponjas y alicates, para varios pacientes, una práctica que representa un riesgo sanitario evidente. Otra queja persistente es el manejo de los pañales: una usuaria afirma que a su abuela le cambiaban "de pedo dos al día cuando se tienen que cambiar hasta 6", lo que derivó en un deterioro de su salud. La suciedad general en las instalaciones, con "cosas tiradas por los pasillos" y un ascensor "que se cae a los pedazos", completa un cuadro de abandono que contrasta fuertemente con la imagen pulcra que el hogar de ancianos proyecta.

Nutrición y Estado de Salud General

La alimentación es otro foco de graves acusaciones. Un comentario describe la comida como "un asco", mencionando específicamente que se servía "polenta como caldo". Las consecuencias de esta supuesta mala nutrición, según los familiares, son devastadoras: pérdida de peso significativa, desnutrición y deshidratación. Una de las reseñas más impactantes es la de una familia cuya suegra "entró caminando" y en solo tres meses tuvo que ser internada con "alto grado de infección urinaria, deshidratada, desnutrida y llena de escaras en la cola". Estos relatos ponen en tela de juicio la calidad de los servicios para mayores y el seguimiento médico que se promociona.

Trato Humano y Gestión de Pertenencias

Más allá de los aspectos físicos, las críticas apuntan a una "nula calidad humana" y "desidia" por parte del personal. La pérdida constante de pertenencias y el hecho de encontrar a los residentes vestidos con ropa ajena es una queja común, lo que sugiere una falta de organización y de respeto por la individualidad de cada persona. Una familia relata una experiencia particularmente angustiante con su padre, quien fue encontrado "desfigurado" por picaduras de mosquitos, sin que el centro geriátrico les advirtiera sobre la necesidad de llevar un aparato antimosquitos. Este tipo de incidentes, sumados a la presunta falta de administración de medicación solicitada, siembran dudas sobre la atención y el compromiso del equipo a cargo.

Costo y Valor: Una Ecuación Desequilibrada

Un aspecto que agrava la frustración de las familias es el alto costo de la residencia. Una de las reseñas menciona una cuota mensual de "$2.000.000", una cifra considerable que, según su experiencia, no se corresponde en absoluto con las "condiciones sanitarias e higiénicas mínimas" ofrecidas. Esta percepción de que se paga un precio premium por un servicio deficiente es un factor crucial para cualquiera que esté evaluando este geriátrico como una opción viable.

Una Decisión que Requiere Máxima Diligencia

La Residencia Internacional de Villa José León Suárez presenta un caso complejo. Por un lado, existe un testimonio de lealtad y cuidado exitoso a muy largo plazo. Por otro, una mayoría de experiencias recientes y consistentes entre sí denuncian graves fallas en higiene, nutrición, atención médica y trato humano. La discrepancia entre la imagen que el centro proyecta y la realidad descrita por múltiples familias es notable y preocupante.

Para las familias que consideren este centro, la recomendación es proceder con extrema cautela. No basta con la información de su sitio web o una visita programada. Es fundamental intentar realizar visitas sin previo aviso, observar detenidamente las condiciones de limpieza, la interacción del personal con los residentes y el estado general de los ancianos. Dialogar con otros familiares presentes en el lugar puede ofrecer una perspectiva más honesta y directa. Investigar si la institución cuenta con todas las habilitaciones correspondientes y si existen registros de inspecciones o quejas formales es un paso ineludible. La decisión de internar a un ser querido en un geriátrico es una de las más importantes, y en el caso de la Residencia Internacional, la evidencia sugiere que se debe sopesar cuidadosamente la promesa de sus servicios contra las alarmantes denuncias de quienes ya han recorrido ese camino.

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