Residencia Geriátrica San Jorge
AtrásLa Residencia Geriátrica San Jorge, situada en la calle Dr. Pedro I. Rivera 2940, en el barrio de Belgrano, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se presenta como una opción para el cuidado de ancianos que opera de manera ininterrumpida, las 24 horas del día. Su propuesta, a simple vista, parece centrarse en ofrecer un ambiente familiar y cercano; sin embargo, un análisis detallado de las experiencias compartidas por familias revela un panorama de profundos contrastes que merece una evaluación cuidadosa por parte de quienes consideran este establecimiento para sus seres queridos.
Instalaciones y Servicios Ofrecidos
El establecimiento está ubicado en una propiedad que, según se aprecia en las imágenes disponibles, es una casa de estilo antiguo adaptada para funcionar como un hogar de ancianos. Cuenta con una entrada accesible para sillas de ruedas, un factor importante para residentes con movilidad reducida. Las fotografías muestran áreas comunes como salas de estar y comedores que buscan emular un entorno hogareño. Según información disponible en directorios online, la residencia se estructura en planta baja y primer piso, ofreciendo habitaciones dobles, triples y cuádruples. Se publicita la aceptación de residentes con diversos grados de dependencia: autoválidos, semidependientes, dependientes, así como personas en rehabilitación, postoperatorios o con deterioro cognitivo.
La lista de servicios que promocionan es amplia, incluyendo evaluación médica continua, atención personalizada 24 horas, asistencia en actividades de la vida diaria, enfermería, control de medicación, y actividades recreativas y terapéuticas. Además, se mencionan profesionales como médico clínico, kinesiólogo, nutricionista y psicólogo, aunque se aclara que algunos servicios como psiquiatría, podología y peluquería tienen un costo adicional. Las actividades propuestas incluyen talleres de multiestimulación y festejos de cumpleaños, buscando fomentar el bienestar integral de los residentes.
Una Visión Polarizada: Las Voces de las Familias
Al momento de evaluar la calidad de la atención a la tercera edad en esta residencia, las opiniones de los usuarios son drásticamente opuestas. Por un lado, existen valoraciones positivas, como la de un familiar que describe la atención como "excelente", y otras calificaciones de cinco estrellas que, aunque carecen de texto, sugieren una experiencia satisfactoria. Estas opiniones contribuyen a una calificación general promedio que podría parecer aceptable a primera vista.
Sin embargo, esta visión positiva se ve fuertemente cuestionada por una reseña extremadamente detallada y negativa de una persona cuya madre residió en el lugar durante ocho meses. Esta experiencia dibuja un cuadro alarmante y plantea serias dudas sobre las prácticas del geriátrico. La denuncia principal se centra en una nutrición deficiente, alegando que la dieta de los residentes se basaba casi exclusivamente en carbohidratos como polenta, fideos y arroz, con una notoria ausencia de proteínas, verduras y frutas. Se describe un desayuno y merienda consistentes en "un té solo sin leche con un pancito", lo que habría provocado una pérdida de peso significativa y un deterioro en la salud de su madre.
Graves Acusaciones sobre el Cuidado y el Personal
Quizás las acusaciones más graves se refieren a la falta de personal y a las prácticas de sujeción. La misma reseña afirma que el geriátrico es gestionado casi en su totalidad por los dueños, un matrimonio, sin personal de apoyo suficiente, especialmente durante la noche. Según este testimonio, para poder descansar, los dueños ataban a su madre a la cama y le colocaban pañales que no necesitaba para evitar que se levantara. También relata que durante el día, la ataban a la mesa del comedor para impedir que deambulara mientras ellos dormían la siesta. Estas prácticas, de ser ciertas, constituyen una grave vulneración de los derechos y la dignidad de las personas mayores.
El relato continúa describiendo un ambiente de maltrato psicológico y físico, donde los dueños, presuntamente sobrepasados por la carga de trabajo, reaccionaban de mala manera ante los ruidos o conversaciones de las residentes. Se menciona que el dueño, supuestamente un ex colectivero sin formación específica en gerontología, hablaba negativamente de otros residentes y sus familias. La conclusión de esta familia es que el bajo costo de la cuota mensual, en comparación con otros geriátricos de la zona, se traduce directamente en una precarización del servicio, con carencias críticas en personal, alimentación y, en última instancia, en el trato humano.
Consideraciones para Futuros Clientes
La discrepancia entre una "excelente atención" y denuncias de negligencia y maltrato crea un escenario de incertidumbre para cualquier familia en la búsqueda de una residencia para mayores. Es fundamental no desestimar ninguna de las opiniones, pero las acusaciones detalladas y específicas deben ser un foco de investigación prioritario para los interesados. La falta de personal cualificado, una nutrición inadecuada y el uso de sujeciones físicas son señales de alerta críticas en cualquier asilo de ancianos.
Se recomienda encarecidamente a las familias que consideren la Residencia Geriátrica San Jorge que realicen múltiples visitas sin previo aviso y en diferentes horarios, incluyendo noches y fines de semana. Es crucial solicitar ver las instalaciones completas, pedir detalles específicos sobre el menú semanal y, fundamentalmente, indagar sobre la cantidad de personal por turno, sus cualificaciones y los protocolos de actuación ante emergencias o necesidades específicas de los residentes. Dialogar con otros familiares y, si es posible y apropiado, con los propios residentes, puede ofrecer una perspectiva más clara de la realidad cotidiana del lugar. La elección de un hogar para un ser querido es una de las decisiones más importantes, y debe basarse en una certeza absoluta sobre la calidad del cuidado y el respeto a la dignidad de la persona.