RESIDENCIA GERIATRICA MIS NONOS
AtrásLa Residencia Geriátrica Mis Nonos, que operaba en la Avenida del Libertador General San Martín 1141, en la localidad de Villa Chacabuco, ha cesado sus actividades de forma permanente. Este cierre pone fin a una trayectoria que, a juzgar por las experiencias compartidas por familiares de exresidentes, estuvo marcada por profundas controversias y serias acusaciones de negligencia. El análisis de su funcionamiento se convierte en un caso de estudio relevante para quienes buscan geriátricos y deben evaluar cuidadosamente todas las señales antes de tomar una decisión tan importante.
A simple vista, a través de su material fotográfico y posible presencia online, el establecimiento podía proyectar una imagen de normalidad y hasta de confort. Sin embargo, las reseñas de quienes confiaron el cuidado de sus seres queridos a esta institución pintan un panorama radicalmente opuesto y desolador. Con una calificación promedio de apenas 2.3 estrellas sobre 5, basada en 27 opiniones, el consenso general apunta a un servicio deficiente en múltiples áreas críticas.
Un Vistazo a las Graves Denuncias de las Familias
Las críticas hacia Mis Nonos no son aisladas ni se centran en un único aspecto; conforman un patrón consistente de denuncias graves que abarcan desde el cuidado personal básico hasta la gestión administrativa. Estos testimonios son una herramienta fundamental para entender la realidad que, según se informa, se vivía puertas adentro.
Atención Médica y Cuidado Personal en la Mira
Uno de los pilares fundamentales en el cuidado de adultos mayores es la calidad de la atención sanitaria, y es aquí donde la residencia recibía algunas de sus críticas más severas. Varios testimonios denuncian la ausencia de personal médico cualificado, como médicos o enfermeras profesionales, dejando la responsabilidad en manos de "cuidadoras" que, según los relatos, carecían de la preparación necesaria. Las acusaciones específicas son alarmantes:
- Administración incorrecta de medicamentos: Una de las quejas más peligrosas y recurrentes era la supuesta mala administración de la medicación de los residentes.
- Falta de higiene: Se mencionan situaciones como bañar a los ancianos con agua fría, incluso en invierno, no cambiar los pañales con la frecuencia necesaria y que los residentes permanecieran con ropa sucia.
- Desatención de problemas de salud: Un familiar relató un presunto brote de sarna que no fue tratado adecuadamente, poniendo en riesgo la salud en la vejez de toda la comunidad.
- Negligencia con consecuencias fatales: El testimonio más grave describe el fallecimiento de una residente, paciente oncológica, por una neumonía que, según su hijo, se contrajo en el lugar debido a que la dueña se negaba a encender la calefacción para ahorrar costos durante días de baja temperatura.
Condiciones de Vida y Trato Humano
Más allá de la atención médica, la calidad de vida diaria en esta residencia para ancianos fue otro punto de fuerte controversia. Los familiares describen un ambiente de abandono generalizado. Se habla de habitaciones frías y sin mantas suficientes, de un "olor feo" persistente y de la falta de equipamiento esencial, como sillas de ruedas, obligando al personal a "arrastrar" a los residentes en sillas comunes. La alimentación también fue objeto de duras críticas, calificada como "extremadamente escasa" y poco variada, basada principalmente en fideos y arroz servidos fríos. Este tipo de entorno dista mucho de ser un adecuado hogar de ancianos.
Seguridad e Integridad de los Residentes
La seguridad de las pertenencias y la integridad de los residentes es otro aspecto que generó una ola de descontento. Son numerosos los relatos sobre el robo sistemático de objetos personales: desde ropa, pañales y alimentos llevados por la familia, hasta un teléfono celular que nunca fue devuelto. Una familia denunció que, tras el fallecimiento de su madre, sus pertenencias fueron entregadas en bolsas de basura en la vereda y que faltaban objetos de valor como un medidor de glucosa. El trato de la dirección, personificada en la dueña "Graciela" según varios comentarios, es descrito como "arrogante", "frívolo" e "insensible", mostrando una aparente falta de empatía ante las quejas y el dolor de las familias.
Prácticas Administrativas Cuestionadas
Las irregularidades no se limitaban al trato con los residentes, sino que también se extendían a la gestión del negocio. Un familiar expuso que los pagos mensuales debían realizarse en efectivo para evitar el recargo del 21% de IVA, una práctica que sugiere evasión fiscal. Asimismo, se menciona una alta rotación de personal no capacitado que, presuntamente, trabajaba sin estar debidamente registrado ("en negro"). Estas prácticas arrojan dudas sobre la ética y la legalidad con la que operaba este centro de atención a la tercera edad.
El Cierre: Un Final Previsible
El cierre permanente de la Residencia Geriátrica Mis Nonos puede ser visto como la consecuencia lógica de un modelo de negocio que, según los testimonios, priorizaba el lucro por sobre el bienestar de las personas a su cargo. La acumulación de experiencias negativas y la exposición pública de estas graves fallas crearon una reputación insostenible. Para las familias que buscan asilos de ancianos o un centro de día para mayores, la historia de este establecimiento subraya la importancia crítica de una investigación exhaustiva, de no dejarse llevar por las apariencias y de escuchar atentamente las voces de quienes ya han tenido una experiencia en el lugar. La elección de un lugar para el cuidado de un ser querido es una de las decisiones más delicadas, y casos como este demuestran las devastadoras consecuencias de una mala elección.