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Residencia geriatrica Flor de Lis

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Cangallo 2041, B1834 Temperley, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Médico
8.6 (28 reseñas)

Al buscar una opción para el cuidado de un ser querido en la tercera edad, la información es la herramienta más valiosa. En el caso de la Residencia geriátrica Flor de Lis, ubicada en Cangallo 2041, en la localidad de Temperley, nos encontramos con una historia compleja y, sobre todo, con un dato crucial para cualquier familia en esta situación: el establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. Este hecho convierte cualquier análisis en una retrospectiva, pero una muy útil para entender qué se debe buscar y qué se debe evitar en un hogar de ancianos.

La reputación online de Flor de Lis, construida a lo largo de su período de actividad, dibuja un cuadro de extremos opuestos. Por un lado, una serie de reseñas de cinco estrellas la describían como un lugar excepcional. Familias de antiguos residentes elogiaban de forma recurrente el trato "amoroso", "súper amable" y "profesional" del personal. Comentarios como el de una usuaria que tuvo a su madre allí, destacaban que la residencia se sentía como "un hogar de familia", un ambiente cálido que superaba las apariencias externas. Esta percepción de cercanía y dedicación es, sin duda, uno de los factores más anhelados cuando se busca atención a personas mayores, ya que no solo se evalúa la asistencia médica, sino también la calidad humana y el bienestar emocional del residente.

Estas opiniones positivas subrayaban que el cuidado se extendía más allá del paciente, abarcando también a la familia, manteniéndola informada y contenida. Este tipo de enfoque integral es un pilar fundamental en la asistencia geriátrica de calidad, donde la tranquilidad de la familia es un reflejo directo del bienestar del adulto mayor.

Una Realidad Dividida: Denuncias y Puntos Críticos

Sin embargo, en marcado y alarmante contraste, existe un testimonio de un familiar que califica la experiencia como "un desastre" y "un horror". Esta reseña, valorada con una sola estrella, detalla una acusación extremadamente grave: una residente que habría ingresado al establecimiento sin problemas de piel y, tras su estancia, fue retirada con dos escaras. Las escaras, también conocidas como úlceras por presión, son lesiones en la piel que resultan de una presión prolongada sobre la misma. En el ámbito del cuidado de ancianos, su aparición es a menudo una señal de alerta que puede indicar falta de movilidad, higiene inadecuada o, en definitiva, negligencia.

La denuncia va más allá, afirmando que la dueña del lugar habría intentado minimizar la gravedad del asunto, alegando que las lesiones eran recientes. Según el testimonio, tanto el personal de la ambulancia que trasladó a la residente como los médicos de la clínica donde fue ingresada posteriormente —en terapia intensiva— habrían confirmado que las escaras no eran de formación reciente. Este tipo de situaciones representa una de las peores pesadillas para cualquier familia, generando una profunda desconfianza y poniendo en tela de juicio todos los protocolos de cuidado del lugar.

¿Qué nos dice esta dualidad de opiniones?

La existencia de experiencias tan polarizadas en un mismo geriátrico puede deberse a múltiples factores. Podría ser un reflejo de cambios en la administración o en el personal a lo largo del tiempo, donde la calidad del servicio decayó drásticamente. También es posible que el nivel de atención variara según la dependencia y las necesidades específicas de cada residente, fallando en los casos de mayor complejidad. Independientemente de la causa, esta disparidad subraya una lección vital para los potenciales clientes de cualquier residencia para adultos mayores: la necesidad de realizar una investigación exhaustiva y continuada.

El Legado de un Cierre Permanente

Aunque las razones específicas detrás del cierre definitivo de la Residencia Geriátrica Flor de Lis no se han hecho públicas, la presencia de una denuncia tan severa sobre la salud en la tercera edad de uno de sus residentes no puede ser ignorada. Para las familias que hoy se encuentran en la búsqueda de un lugar seguro para sus mayores, la historia de este establecimiento sirve como un caso de estudio.

Es fundamental no basar una decisión tan importante únicamente en las reseñas online, ya sean buenas o malas. La recomendación es siempre realizar visitas presenciales, preferiblemente sin previo aviso y en diferentes horarios, para observar la dinámica real del lugar. Conversar con los residentes actuales y sus familias, preguntar directamente sobre los protocolos para prevenir escaras y otras complicaciones comunes, y verificar las habilitaciones y certificaciones del personal son pasos ineludibles. La infraestructura, como la entrada accesible para sillas de ruedas que poseía este lugar, es importante, pero el factor humano y la calidad del cuidado médico son primordiales. La elección de un geriátrico es una de las decisiones más delicadas y, como demuestra este caso, requiere un análisis profundo para garantizar que nuestros seres queridos reciban el respeto, la dignidad y el cuidado que merecen.

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