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Geriátrico Santa Rosa de Lima

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Neuquén 551, C1405CKA Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
6.4 (24 reseñas)

Ubicado en el barrio de Caballito, el Geriátrico Santa Rosa de Lima es una institución que presenta un panorama complejo y lleno de contrastes para las familias que buscan un espacio para el cuidado de ancianos. A través de las experiencias compartidas por familiares y allegados, se dibuja una imagen con importantes luces y sombras que merecen un análisis detallado antes de tomar una decisión.

A primera vista, y según algunos testimonios iniciales, el lugar puede parecer adecuado. Sin embargo, las opiniones recurrentes y detalladas sugieren que la realidad operativa puede ser muy diferente. Es un centro que, si bien cuenta con aspectos funcionales, genera serias dudas en áreas cruciales como el trato humano, la infraestructura de seguridad y la comunicación.

El Personal: Entre la Vocación y el Conflicto

Uno de los puntos más contradictorios de esta residencia para mayores es la percepción sobre su equipo de trabajo. Por un lado, varias opiniones, incluso las más críticas, rescatan la labor de una parte del personal. Se menciona específicamente a enfermeras y auxiliares como "muy buenas personas que atienden correctamente", destacando su esfuerzo a pesar de la percepción de escasez de personal. La labor de una doctora, de nombre Betina, también es reconocida positivamente. Esto sugiere la existencia de un núcleo de profesionales comprometidos con la atención a la tercera edad.

No obstante, este aspecto positivo se ve opacado por las graves acusaciones dirigidas hacia la dirección y otros miembros clave del equipo. Las dueñas, Cristina y su hermana Silvia, son descritas de forma consistente como personas "soberbias" y de "malos tratos" hacia las familias. Estas críticas no son aisladas; se repiten en diferentes testimonios, apuntando a una actitud pedante y maleducada. A estas figuras se suman una médica llamada Karina, calificada de prepotente, una trabajadora social descrita como "falsa" y una enfermera llamada Mili, señalada por su mal carácter. Esta dualidad en el personal es un factor de riesgo, ya que un ambiente laboral conflictivo y una dirección poco empática pueden afectar directamente la calidad del cuidado general.

Infraestructura y Seguridad: Una Alerta Crítica

Quizás el punto más alarmante que surge de los testimonios es una deficiencia estructural grave: la ausencia de un ascensor. Para un hogar de ancianos de más de una planta, donde residen personas con movilidad reducida, esta carencia es calificada como un "PELIGRO". La logística para trasladar a los residentes por las escaleras, especialmente en una emergencia, es una preocupación mayúscula. Un familiar llegó a cuestionar cómo la institución obtuvo la habilitación del Gobierno de la Ciudad sin este elemento esencial de accesibilidad y seguridad, manifestando su intención de realizar la denuncia correspondiente. Esta situación por sí sola debería ser un punto de evaluación primordial para cualquier familia, ya que impacta directamente en la seguridad y bienestar del residente.

La Vida Diaria y los Protocolos Internos

La organización interna también es fuente de críticas. La residencia divide a sus internos entre privados (planta baja) y afiliados de PAMI (primer piso), aunque se aclara que servicios como limpieza, comida y lavandería son iguales para todos. Sin embargo, la calidad de vida parece estar limitada por normativas internas que algunos consideran obsoletas.

  • Falta de actividades personalizadas: Se reporta que, si bien existen algunas actividades programadas, los residentes no tienen permitido realizar otras que sean de su interés. La frase de una residente de 98 años, "estamos sentadas todo el tiempo sin hacer nada", es un testimonio elocuente sobre una posible falta de estimulación y enriquecimiento en la rutina diaria.
  • Restricciones llamativas: La prohibición de que los internos tomen mate o vean contenidos en plataformas como YouTube refleja una visión rígida y poco adaptada a las costumbres y necesidades actuales de las personas mayores.
  • Protocolos inflexibles: Se describe un protocolo que "no protege ni les facilita las emergencias a las familias y sólo cubre al geriátrico". El caso más dramático es el de una residente que, tras una internación de más de 21 días en un sanatorio, perdió su vacante. La institución argumentó que no aceptaban pacientes con sonda, sin ofrecer alternativas y notificando a la familia con un preaviso mínimo, dejando a una persona de 98 años sin lugar y en la cama de un hospital.

Comunicación y Trato con el Exterior

La comunicación es otro de los grandes puntos débiles. La residencia geriátrica parece operar con métodos anticuados, sin utilizar herramientas básicas como internet, WhatsApp o correo electrónico de forma regular. La comunicación se limita al teléfono de línea o a visitas presenciales, lo cual dificulta enormemente la gestión de trámites y el contacto fluido con las familias. Esta barrera comunicacional se extiende al primer contacto. Varios interesados han reportado una pésima atención telefónica, especialmente al mencionar que son afiliados de PAMI. El trato es descrito como "desagradable" y displicente, llegando al punto de cortar una llamada porque la persona no quiso revelar el nombre del auditor que había recomendado el lugar. Este comportamiento en la fase inicial de contacto es un fuerte indicativo de la cultura de trato que puede esperar una familia a largo plazo.

Una Decisión que Requiere Máxima Precaución

El Geriátrico Santa Rosa de Lima se presenta como una opción con serias contradicciones. Si bien puede contar con profesionales de base que realizan su trabajo con dedicación, los problemas señalados son estructurales y profundos. La actitud de la dirección, la falta crítica de un ascensor, los protocolos inflexibles que desprotegen al residente y una comunicación deficiente son factores de alto riesgo. Las familias que consideren esta institución deben proceder con extrema cautela, realizar visitas exhaustivas, hacer preguntas directas sobre seguridad y accesibilidad, y evaluar si el trato recibido desde el primer contacto es el que desean para el cuidado de sus seres queridos.

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