Geriátrico – Residencial Villa Hortensia
AtrásAl momento de seleccionar un centro para el cuidado de un ser querido, la información es la herramienta más valiosa. El Geriátrico - Residencial Villa Hortensia, ubicado en la calle Comandante José Superí 794, en el barrio Alberdi de Rosario, es una institución que, a través de las experiencias compartidas por familias, presenta un panorama de marcados contrastes. Con una trayectoria de varias décadas en el sector, su propuesta de servicios es amplia, pero las opiniones de quienes la han utilizado dibujan un cuadro complejo que merece un análisis detallado.
La propuesta de valor de Villa Hortensia
En sus canales oficiales, la residencia se presenta como un centro integral creado por un grupo de médicos y empresarios con el objetivo de ofrecer una atención personalizada para mayores y permanente. Su sitio web despliega una lista de servicios diseñados para cubrir un amplio espectro de necesidades. Entre ellos se destacan la asistencia médica especializada, enfermería las 24 horas, y un servicio de emergencias siempre disponible. La infraestructura, según describen, abarca 2.600 metros cuadrados, con habitaciones equipadas con baños privados, pasillos con barandas y sistemas de seguridad como pisos antideslizantes y alarmas contra incendios.
La oferta se diversifica en distintos planes de cuidado, abarcando desde personas autoválidas que buscan compañía hasta el cuidado de personas con Alzheimer u otras dependencias. También ofrecen cuidados paliativos para pacientes en procesos terminales, rehabilitación postoperatoria y hospedaje por períodos limitados. El enfoque multidisciplinario es un pilar de su presentación, listando un equipo de profesionales que incluye médico geriatra, cardiólogo, psiquiatra, kinesiólogo, nutricionista y psicólogo, entre otros. A esto se suman servicios complementarios que buscan mejorar la calidad de vida, como peluquería, podología, lavandería y un programa de actividades recreativas con talleres de yoga y terapia ocupacional.
Experiencias positivas: Un refugio de profesionalismo y calidez
Algunas familias han encontrado en Villa Hortensia el lugar ideal para sus seres queridos. Los testimonios más favorables describen la institución como un espacio de contención y afecto. Por ejemplo, la familia de Mirta Rugna expresó su eterno agradecimiento por el "trato cariñoso y súper profesional", destacando la capacidad resolutiva del equipo y la comunicación "rápida y transparente" ante cualquier circunstancia. Este tipo de comentarios sugiere que, para algunos residentes, el cuidado de adultos mayores se ejerce con un alto estándar de calidad y empatía.
Otro testimonio, el de Ismael El Bahraoui Pérez, refuerza esta visión positiva. Al recordar los últimos años de su tía abuela en la residencia, afirma que fueron los mejores que pudo darle, rodeada de "cariño y atención". Describe los servicios como excelentes y al personal como atento y dispuesto, resaltando una "calidez y profesionalismo exquisitos". Estas experiencias pintan la imagen de un hogar de ancianos que cumple su promesa de ser "el lugar para su ser querido", brindando tranquilidad y seguridad a las familias.
Señalamientos y graves denuncias: La otra cara de la moneda
En fuerte contraste con los elogios, emergen relatos sumamente críticos que plantean serias dudas sobre las prácticas dentro de la residencia. Estas opiniones no son aisladas y apuntan a problemas recurrentes, convirtiéndose en una señal de alerta ineludible para cualquier familia en proceso de evaluación. La acusación más grave es la de negligencia en geriátricos.
Una de las críticas más detalladas proviene de Liliana Cravero, quien relata una serie de eventos desafortunados durante la estancia de su padre. Denuncia que su padre contrajo neumonía en el lugar, presuntamente por mantener juntos a residentes sanos y enfermos. Además, menciona que también padeció sarna, un indicador de posibles fallos en los protocolos de higiene. La situación escaló a tal punto que, tras quejarse, asegura que el dueño se negó a recibir nuevamente a su padre una vez que le dieron el alta hospitalaria, dejándolo "en la calle". Este tipo de acción representa una de las mayores preocupaciones para cualquier familia que depende de un centro de cuidado.
Conflictos con la administración y atención médica cuestionada
La figura del propietario es mencionada negativamente en más de una ocasión, describiendo un "trato malísimo" y una actitud de "negociante sin escrúpulos". La misma usuaria reclama la pérdida de objetos personales como ropa y una frazada, un problema que, si bien puede parecer menor frente a las acusaciones de salud, habla de un posible desorden en la gestión diaria. Sorprendentemente, afirma que su padre, quien en la residencia utilizaba pañales y silla de ruedas, volvió a caminar una vez que regresó a su casa, sugiriendo un posible exceso de inmovilización o falta de estímulo en el geriátrico.
Otra reseña, de María Cecilia Fiderio, coincide en la percepción de negligencia y apunta directamente al servicio de psiquiatría. Afirma que el psiquiatra medica a los residentes "sin jamás verles la cara" ni controlar su evolución. Describe una práctica alarmante: si un residente tiende a caminar, la solución es "sedado, sentado y atado". Esta es una acusación extremadamente grave, que toca las fibras más sensibles del debate sobre la dignidad y la salud en la tercera edad, especialmente en pacientes con deterioro cognitivo.
¿Cómo interpretar estas opiniones tan opuestas?
La existencia de experiencias tan radicalmente diferentes en un mismo lugar resulta desconcertante. El promedio de 3.5 estrellas sobre 25 opiniones refleja perfectamente esta polarización. No es una calificación mediocre producto de muchas opiniones tibias, sino el resultado matemático de la colisión entre la máxima satisfacción y la más profunda decepción. Esto sugiere que la calidad del servicio puede ser inconsistente o que la experiencia varía drásticamente dependiendo de factores como el nivel de dependencia del residente, la patología específica que padece, el personal de turno o el grado de supervisión y comunicación que mantiene la familia con la institución.
Para quienes buscan un geriátrico en Rosario, esta dualidad obliga a adoptar una postura proactiva y escéptica. No es suficiente con leer la propuesta de servicios o dejarse llevar por una única opinión, ya sea positiva o negativa. Es imperativo realizar una investigación exhaustiva y personal.
Recomendaciones para una elección informada
Tomar la decisión correcta requiere un trabajo de campo minucioso. A continuación, se listan pasos cruciales a seguir antes de contratar los servicios de esta o cualquier otra residencia para la tercera edad:
- Visitas sin previo aviso: Acudir al lugar en diferentes horarios. Una visita programada puede mostrar una realidad preparada. Las visitas sorpresa permiten observar el funcionamiento cotidiano, la limpieza real de las instalaciones y la dinámica entre el personal de enfermería y los residentes.
- Diálogo con residentes y familias: Si es posible, conversar discretamente con otros familiares presentes en el lugar. Preguntar por su experiencia directa puede ofrecer una perspectiva más honesta y menos filtrada.
- Cuestionario exhaustivo a la dirección: Es fundamental plantear preguntas directas, inspiradas en las preocupaciones expresadas en las críticas. Por ejemplo:
- ¿Cuál es su protocolo sanitario para el aislamiento de residentes con enfermedades infecciosas?
- ¿Cómo se gestiona la atención psiquiátrica? ¿Con qué frecuencia el especialista evalúa personalmente a cada paciente? ¿Se informa a la familia antes de modificar un esquema de medicación?
- ¿Cuál es el procedimiento formal para registrar y resolver una queja de un familiar?
- ¿Bajo qué circunstancias un residente no sería readmitido después de una hospitalización?
- ¿Cómo se inventarían y protegen las pertenencias personales de los residentes?
- Observación del ambiente: Prestar atención al estado de ánimo general de los residentes. ¿Se los ve atendidos, limpios, estimulados? ¿O predominan la pasividad y el abandono? La atmósfera del lugar es un indicador poderoso de la calidad del cuidado.
el Residencial Villa Hortensia se presenta como una opción con dos caras muy definidas. Por un lado, la promesa de un cuidado profesional, multidisciplinario y cálido que algunas familias aseguran haber recibido. Por otro, un conjunto de denuncias graves sobre negligencia, maltrato administrativo y prácticas médicas cuestionables que no pueden ser ignoradas. La decisión final recaerá en la capacidad de cada familia para investigar, cuestionar y verificar que la realidad del día a día se corresponda con la versión positiva de la historia, y no con las alarmantes experiencias que otros han reportado.