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Geriátrico Los Olivos

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Gral. Paz 249, B1870 Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina
7.2 (18 reseñas)

Ubicado en la calle General Paz 249, en Avellaneda, el Geriátrico Los Olivos se presenta como una opción para familias que buscan un espacio para el cuidado de sus mayores. Sin embargo, las experiencias de quienes han tenido contacto con el establecimiento pintan un cuadro de profundos contrastes, donde conviven testimonios de gratitud con críticas severas sobre aspectos fundamentales del servicio. Analizar estas opiniones es clave para cualquier persona que considere esta residencia para ancianos.

Una Visión Positiva: Calidez y Presencia de los Dueños

Entre las reseñas disponibles, destaca una perspectiva sumamente favorable. Una usuaria, Vanina Suarez, expresa su total agradecimiento por la atención y el cuidado brindado, describiendo el lugar como "recomendable, cálido y con mucho amor". Este testimonio resalta un factor que muchas familias valoran por encima de todo: la calidad humana en el trato diario. Además, subraya un punto interesante al mencionar que "los dueños son personas presentes", sugiriendo una gestión cercana y familiar que puede generar confianza y tranquilidad. Esta visión positiva es un pilar importante, ya que el bienestar de los ancianos depende en gran medida del ambiente afectivo que los rodea.

Señales de Alerta: Las Críticas Recurrentes

A pesar de la opinión positiva, una serie de críticas detalladas y coincidentes en varios puntos generan una importante señal de alerta para los potenciales clientes. Estos comentarios negativos se centran en áreas críticas para el funcionamiento de cualquier residencia geriátrica: el personal, la higiene y la idoneidad de las instalaciones para residentes con necesidades complejas.

Dotación de Personal: El Foco de las Mayores Preocupaciones

La crítica más grave y repetida es la aparente escasez de personal. Varios testimonios, como los de Estibaliz Romina y Gustavo Ruggiero, coinciden en señalar que habría una sola persona por turno para atender a un grupo de entre diez y once residentes. Esta proporción es un punto crítico en el cuidado de personas mayores. Un único cuidador, según relatan, debe encargarse de la totalidad de las tareas: higiene personal de los residentes, alimentación, administración de medicación, y la limpieza general de la casona, incluyendo los baños. Esta situación, descrita como "precarización laboral", tiene consecuencias directas en la calidad de la atención. La sobrecarga de trabajo imposibilita un cuidado personalizado y atento, especialmente para aquellos ancianos con movilidad reducida o patologías múltiples. Se menciona que "las chicas de cada turno hacen lo mejor que pueden", pero la falta de recursos humanos haría imposible garantizar una atención óptima.

Higiene y Ambiente General

Otro aspecto duramente criticado es el estado de las instalaciones y la higiene. Una visitante, Nayla Castro, relata una experiencia desalentadora durante un recorrido: describe el lugar como "muy oscuro", con un perceptible "olor a pis" y con residentes que no parecían animados. Gustavo Ruggiero va más allá, afirmando que el lugar está "muy degradado" y denuncia directamente una "falta de higiene", llegando a detallar prácticas de baño inadecuadas que dejaban a su madre con mal olor. La falta de ventilación adecuada y una calefacción excesiva también son mencionadas, elementos que contribuyen a un ambiente que podría no ser saludable ni confortable para una población vulnerable. La ausencia de personal dedicado exclusivamente a la limpieza, como se infiere de los comentarios, podría ser la causa principal de estos problemas.

Idoneidad para Cuidados Complejos

Una conclusión importante que se extrae de las críticas es que el Geriátrico Los Olivos podría no ser apto para todos los perfiles de adultos mayores. Estibaliz Romina es muy clara al respecto, afirmando que "NO ES UN LUGAR APTO PARA ADULTOS MAYORES CON PATOLOGÍAS VARIAS". Sugiere que si un familiar es independiente y solo necesita compañía y supervisión básica, podría ser una opción. Sin embargo, para aquellos con problemas de salud significativos, advierte que "es un lugar que acelera el declive físico de cualquier patología". Esta distinción es fundamental para las familias, ya que la elección de un hogar de ancianos debe basarse en las necesidades médicas y de asistencia específicas del futuro residente. La presunta falta de enfermeras por turno y de personal con formación específica en gerontología refuerza esta preocupación.

La Perspectiva de la Dirección

Es relevante notar que la dirección del geriátrico parece estar atenta a su reputación online. En respuesta a la crítica de Gustavo Ruggiero, una cuenta identificada como "M EL" ofrece una versión diferente de los hechos. Atribuye el descontento del cliente a un desacuerdo por un ajuste económico en la tarifa, calificando la reseña negativa como "maliciosa, descalificadora y difamatoria". Si bien esta respuesta muestra que la administración se involucra, también confirma la existencia de un conflicto de naturaleza económica con un cliente, un dato que se suma a las menciones de otros usuarios sobre el trato "poco ameno" o de "mal modo" por parte de los dueños.

Una Decisión que Requiere Máxima Diligencia

El Geriátrico Los Olivos de Avellaneda presenta un panorama polarizado. Por un lado, existe la promesa de un trato cálido y familiar, respaldada por una opinión muy positiva. Por otro, emergen graves y consistentes acusaciones sobre una dotación de personal insuficiente, deficiencias en la higiene y una inadecuación para el cuidado geriátrico de residentes con salud delicada. La falta de actividades recreativas, mencionada en una de las visitas, también es un punto a considerar en la calidad de vida diaria.

Para las familias que evalúan esta institución, la recomendación es clara: es imprescindible realizar una visita exhaustiva y sin previo aviso, si es posible. Durante la visita, se deben hacer preguntas directas y específicas:

  • ¿Cuál es la ratio exacta de cuidadores por residente en cada turno (mañana, tarde y noche)?
  • ¿Qué cualificaciones y formación tiene el personal a cargo del cuidado directo?
  • ¿Cuentan con personal de enfermería de forma permanente en las instalaciones?
  • ¿Existe un equipo de limpieza dedicado o estas tareas recaen en los cuidadores?
  • ¿Qué protocolos de higiene se siguen, especialmente en el baño de residentes con movilidad reducida?
  • ¿Qué tipo de actividades de estimulación y recreación se ofrecen a los residentes?

La elección de una atención a la tercera edad es una de las decisiones más importantes y delicadas. En el caso de Los Olivos, la información disponible obliga a una investigación personal y profunda para determinar si la promesa de calidez puede superar las serias dudas sobre la estructura y los recursos del servicio.

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