Geriátrico «Las Calas»
AtrásUbicado en la calle Castro Barros 5449, en la ciudad de Rosario, el geriátrico "Las Calas" es una institución que genera un espectro de opiniones notablemente polarizado. Para las familias que buscan una residencia para mayores, analizar las experiencias de otros es un paso fundamental, y en el caso de este centro, los testimonios presentan dos realidades completamente opuestas, dibujando un panorama complejo que exige una evaluación cuidadosa y personal.
Una Historia de Cuidado Familiar y Gratitud
Por un lado, existen relatos que describen a "Las Calas" como un verdadero hogar de ancianos, caracterizado por un ambiente cálido y un trato humano excepcional. Algunos testimonios de familiares destacan la dedicación y el cariño del personal, llegando a considerarlos como parte de su propia familia. Una de las reseñas más positivas agradece específicamente a los responsables por haber cuidado de su madre durante cuatro años, entre 2015 y 2019, subrayando la "dedicación y el bien que le hacen a los más vulnerables". Otro comentario elogia los ocho años de cuidado de ancianos brindados a un abuelo, describiendo la atención como "atenta" y rodeada de "excelentes profesionales". Estas experiencias, que abarcan largos periodos de tiempo, sugieren que, para algunas familias, el centro ha sido una fuente de tranquilidad y confianza, cumpliendo con la promesa de un cuidado digno en la atención a la tercera edad.
Graves Acusaciones y Señales de Alarma
En el extremo opuesto, emergen acusaciones de una gravedad extrema que no pueden ser ignoradas. Varios testimonios de familiares relatan situaciones alarmantes de presunto maltrato y negligencia. Una de las denuncias más serias proviene del nieto de una exresidente, quien afirma haber retirado a su abuela del lugar debido a la "mala atención" y a los "descuidos". Su relato escala hasta alegar que la dueña del establecimiento agredió físicamente a su abuela durante un "brote histérico", dejándole marcas visibles.
Esta no es una acusación aislada. Otra reseña corrobora esta línea de preocupación, afirmando que su familiar era sedada en exceso hasta quedar "irreconocible". Según este testimonio, cuando la familia expresó su preocupación por la excesiva medicación, esta se redujo, pero la residente comenzó a presentar golpes que eran justificados como caídas. La misma residente habría confesado posteriormente, entre lágrimas, que recibía golpes en el lugar. Estas narrativas sobre el uso indebido de medicación para mantener "dóciles" a los residentes y las denuncias de violencia física representan una bandera roja de máxima alerta para cualquier familia en busca de un entorno seguro para sus seres queridos.
Problemas Operativos y de Comunicación
Más allá de las acusaciones más severas, también se reportan fallos en la gestión y comunicación del centro. Una familia que reside en el extranjero, por ejemplo, señala la frustración de no poder contactar a su ser querido. A pesar de realizar numerosas llamadas en los horarios estipulados, el teléfono no es atendido. Curiosamente, esta misma familia califica positivamente la atención directa que recibe su familiar, lo que añade otra capa de complejidad al análisis. Este punto evidencia que, incluso si el cuidado diario puede ser adecuado en algunos casos, las fallas en la comunicación pueden generar una gran angustia y desconfianza, especialmente para quienes no pueden realizar visitas frecuentes.
¿Qué Deben Considerar las Familias?
La existencia de testimonios tan contradictorios sobre la salud en la vejez y el trato en "Las Calas" obliga a los interesados a realizar una investigación exhaustiva. Es imperativo no basar una decisión tan importante únicamente en reseñas online.
- Visitas presenciales: Es fundamental visitar el geriátrico, preferiblemente en más de una ocasión y, si es posible, sin previo aviso para observar el funcionamiento cotidiano del lugar.
- Diálogo directo: Conversar con la dirección, el personal de cuidado directo y, si es posible, con los residentes actuales y sus familias puede ofrecer una perspectiva más clara y actual de la situación.
- Observación del entorno: Prestar atención a la limpieza de las instalaciones, el estado de ánimo de los residentes y la interacción entre el personal y los ancianos es crucial. Las fotografías disponibles muestran áreas comunes y acceso para sillas de ruedas, pero la realidad del día a día solo se percibe en persona.
- Verificación de habilitaciones: Es recomendable consultar con las autoridades sanitarias locales para confirmar que la institución cuenta con todas las habilitaciones y permisos en regla y si existen denuncias formales en su contra.
En definitiva, Geriátrico "Las Calas" se presenta como una institución con una reputación dividida. Mientras algunos lo recuerdan con gratitud por años de cuidado atento y familiar, otros lo señalan como un lugar de presunto abuso y negligencia. Esta dualidad exige la máxima diligencia por parte de las familias, quienes deben priorizar la seguridad y el bienestar de sus mayores por encima de todo.