Geriátrico El Jardín
AtrásAl evaluar opciones de geriátricos, las familias se enfrentan a una decisión compleja, donde la confianza, la calidad del cuidado y el bienestar del adulto mayor son primordiales. El Geriátrico El Jardín, situado en la calle Gral. Belgrano 2325 en Munro, provincia de Buenos Aires, es un claro ejemplo de esta complejidad. Presenta un panorama de opiniones radicalmente opuestas que merecen un análisis detallado para cualquier familia que considere sus servicios.
A primera vista, y según algunos testimonios y su propia presentación, el lugar promete ser un espacio acogedor. El nombre "El Jardín" no parece ser casualidad; una de las reseñas más positivas describe con detalle un agradable jardín interior de 160 m², con césped cuidado, un árbol frondoso, flores, sombrillas y asientos que invitan al descanso. Este espacio exterior es, sin duda, un punto a favor, ofreciendo un entorno para el esparcimiento que no todos los hogares de ancianos poseen. A esto se suman comentarios que destacan la limpieza general de las instalaciones y un trato atento por parte del personal, con horarios de visita accesibles que facilitan el contacto familiar.
Instalaciones y Servicios Prometidos
La información disponible en directorios especializados detalla una estructura pensada para la atención a la tercera edad. Se mencionan habitaciones de una a cuatro personas, algunas con baño privado, una sala de estar con televisión y un comedor luminoso. Además, declaran contar con calefacción central y una cocina de tipo industrial. La institución afirma tener una trayectoria de más de 30 años y aceptar residentes con diversas necesidades, desde autoválidos hasta personas que requieren cuidados paliativos, pacientes con Alzheimer o demencias.
La oferta de servicios es amplia, al menos en el papel. El listado incluye un equipo profesional con médico clínico, psiquiatra, y terapeutas individuales y grupales. Actividades como musicoterapia, talleres de expresión corporal y kinesiología son parte de la propuesta que busca asegurar no solo el cuidado físico sino también el estímulo cognitivo y emocional de los residentes.
La Cruda Realidad Según Múltiples Familias
A pesar de la imagen positiva que proyectan sus instalaciones y su listado de servicios, una serie de testimonios extremadamente graves pinta un cuadro completamente diferente y alarmante. Varias familias han dejado constancia de experiencias traumáticas, que van desde la negligencia hasta acusaciones de maltrato físico. Una de las críticas más recurrentes y severas es la discrepancia entre los servicios publicitados y los realmente prestados. Una usuaria, que se identifica como médica, afirma categóricamente que actividades como la gimnasia grupal, los talleres y la musicoterapia "no existen". Describe una escena de abandono, con residentes "abandonados en una silla", sin acceso a kinesiología ni a las terapias prometidas.
Las acusaciones escalan a niveles muy preocupantes. Se repiten denuncias de negligencia grave, con familiares afirmando que dejaron morir a sus seres queridos sin la atención adecuada y, peor aún, sin notificar a la familia sobre la gravedad de su estado. "Dejaron morir a mi tía agonizando en una cama, no fueron capaces de contactarnos", relata una de las reseñas más impactantes. Esta falta de comunicación en momentos críticos es un punto rojo ineludible para cualquiera que busque un cuidado de ancianos responsable.
Denuncias de Maltrato y Robo
Quizás la acusación más grave es la de maltrato físico. Una reseña detalla explícitamente que su madre fue "golpeada por el personal del lugar" en varias ocasiones, culminando en una hospitalización por "traumatismos varios" confirmada por el personal de PAMI que la asistió. Según su testimonio, la doctora que la atendió en el hospital sugirió que los golpes eran recurrentes. La familia denuncia una total falta de responsabilidad por parte de la institución, afirmando que "nadie se hizo cargo, nadie vio nada" y que el dueño nunca se comunicó para ofrecer una explicación. A estas graves acusaciones se suman denuncias consistentes sobre el robo de pertenencias personales de los residentes, lo que sugiere un ambiente de poca seguridad y control interno.
Consideraciones Finales para Potenciales Clientes
La situación del Geriátrico El Jardín es un caso de extremos. Por un lado, una infraestructura que parece adecuada, con un destacado espacio verde, y algunos comentarios positivos sobre la limpieza y la atención. Por otro, un conjunto de denuncias de una gravedad excepcional que no pueden ser ignoradas. Las acusaciones de negligencia fatal, maltrato físico documentado, robo y publicidad engañosa sobre terapias para adultos mayores y rehabilitación geriátrica provienen de diferentes familias y en distintos momentos, lo que les confiere un peso considerable.
Para una familia en la búsqueda de una residencia para mayores, la información disponible obliga a una cautela extrema. Es imperativo no basar la decisión únicamente en una visita programada o en la descripción de las instalaciones. Se recomienda encarecidamente realizar visitas sorpresa en diferentes horarios, intentar dialogar con residentes actuales y sus familiares si es posible, y cuestionar directamente a la administración sobre los protocolos de emergencia, la comunicación con las familias y, específicamente, sobre las actividades terapéuticas que ofrecen, pidiendo pruebas concretas de su realización. La disparidad entre lo que se promete y lo que algunas familias han vivido es tan grande que la debida diligencia se vuelve una herramienta de protección indispensable.